La Rueda de la Fortuna

Bitácora de economía y medios de comunicación

Dinero y prestigio veloz

Posted by Francisco Vidal Bonifaz en mayo 2, 2008

Literalmente sobre cuatro llantas y a toda velocidad se ha ido forjando un negocio de múltiples aristas y que gira alrededor de las carreras de autos Fórmula 1.

Pese a que han aparecido diversas opciones en el ámbito de las carreras de autos, la Fórmula 1 sigue atrayendo a millones de espectadores y de compañías que quieren aprovechar esta condición para hacer negocios.

Todo este negocio movió el año pasado 3.9 mil millones de dólares y, como deporte profesional, sólo fue superado por los recursos de las ligas profesionales de futbol americano (6.5 mil millones) y de beisbol (5.1 mil millones de dólares), de acuerdo con un reporte de la firma de consultoría Deloitte & Touche.

Protagonistas importantes de este deporte son las armadoras alemanas BMW y Mercedes, la italiana Ferrari (Fiat), la francesa Renault y las japonesas Honda y Toyota. Ninguna armadora estadunidense, por cierto.

Es lógico que este sea el territorio natural de este tipo de empresas, pero para otras compañías, tener alguna participación en este deporte “atrae y fideliza (sic) clientes, aumenta las ventas y el orgullo de pertenencia a la empresa”, según el reportaje de Íñigo de Barrón que recientemente se publicó en el diario español El País.

Sólo así se explica que la cigarrera Marlboro sea socia de primera importancia para la escudería Ferrari, así como la telefónica AT&T lo sea para Williams, Panasonic tenga un significativo lugar en el equipo Toyota, Vodafone —otra firma de telecomunicaciones— tenga un pacto con McLaren y la empresa de bebidas energéticas Red Bull se encuentre como principal respaldo de los equipos Red Bull y Toro Rosso.

En una perspectiva más amplia, se considera que la exposición que brinda este deporte contribuye a crear marcas mundiales. Tómese en cuenta que algunas carreras —como el gran premio de Brasil el año pasado— son seguidas por más de 150 millones de televidentes.

Por ello, tanto los autos que compiten como los uniformes de los propios pilotos parecen árboles de Navidad, debido a la saturación de logotipos comerciales.

En total, las once escuderías que compiten cada año llevan en los lomos de los autos y en las escafandras de los pilotos la publicidad de poco más de 120 empresas que están constantemente expuestas al auditorio.

La lista de las compañías incluye desde constructoras de aviones (Airbus), petroleras (Shell y Exxon), cómputo (Acre, Intel, Lenovo), financieras (Santander), hasta firmas de artículos de lujo (TAG Heder) y empresas distribuidoras de diamantes (Steinmetz y Mydaimonds).

Por supuesto no se puede olvidar a toda la parafernalia que acompaña al mundo de los autos y que incluye autopartes, equipos de seguridad y ropa deportiva. Aquí destaca el caso de la japonesa Bridgestone que monopoliza el patrocinio y abasto de neumáticos para las once escuderías que participan en la competencia.

La Fórmula 1 no ha estado exenta de los problemas que aquejan al deporte profesional, incluyendo las trampas y el espionaje, pero hasta ahora se mantiene como una máquina en la que puede generar dinero y prestigio a toda velocidad.

Publicado en Excélsior, 30 de abril de 2008.

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