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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en febrero 5, 2008
El auditorio para los medios de comunicación en español en Estados Unidos mantiene su ascenso y se ha convertido en un polo de atracción para algunas empresas internacionales de medios.
Los cálculos más moderados, como los que realiza la revista especializada Advertising Age, estiman en 3.8 mil millones de dólares anuales —con base en 2006— el gasto publicitario en medios de comunicación de habla hispana en ese país.
Otros cálculos, sin embargo, señalan que su tamaño podría ser ya 4.8 mil millones de dólares.
En cualquier caso, se trata de un negocio en expansión, al grado de que el gasto publicitario de medios en español en Estados Unidos podría estar a la par del mexicano, que cada año factura 4.6 mil millones de dólares.
Por esta razón, el controvertido magnate italiano Silvio Berlusconi ha decido poner un pie en América y, por medio de una inyección de 32 millones de dólares, adquirir 28.3% del capital de Caribevisión, una red de TV de reciente factura y que por ahora opera en Miami, Nueva York y Puerto Rico.
Más allá de su irrupción en la política italiana —llegó a ser primer ministro de su país—, Berlusconi ha desarrollado un grupo de empresas de medios y entretenimiento, Fininvest, que durante 2006 facturó poco más de siete mil millones de dólares y se colocó como la octava empresa europea más importante en este género.
Mediaset, por su parte, es el brazo de televisión comercial del emporio de Berlusconi y mantiene una inversión mayoritaria en la empresa de televisión española Telecinco, una de las cadenas más importantes en su género en ese país. Una parte minoritaria del capital está en manos del grupo español Vocento.
Telecinco reportó una facturación de 997 millones de euros en 2006, lo que, para fines de comparación, la ubican por encima de Televisión Azteca, que en ese mismo ejercicio mostró ventas equivalentes a 700 millones de euros.
Gracias a su ingreso a Caribevisión, Berlusconi llega al mercado estadunidense de medios en español, de la mano de Alejandro Burillo, el principal accionista de esta cadena de televisión y que comenzó a funcionar en septiembre del año pasado.
Burillo, primo del presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, le ofrece a Telecinco y a Berlusconi su experiencia en el mercado televisivo en español. No debe olvidarse que durante algunos años mantuvo importantes puestos en Televisa.
Berlusconi, por su parte, tiene bajo el brazo una carta fuerte para jugar en el mercado contemporáneo de la televisión: Endemol. Así es, en abril del año pasado, Mediaset y su subsidiaria Telecinco, junto con otros inversionistas, se hicieron del control de una de las principales productoras de los reality shows de mayor impacto entre la audiencia internacional. El portafolio de Endemol incluye a Big Brother, entre otros realities.
Paso a paso, se está consolidando un nuevo frente de ataque para conquistar el mercado de la televisión de habla hispana en Estados Unidos. Por un lado, mantiene la supremacía Univisión —apoyada en buena medida por la programación de Televisa—; TV Azteca ha desarrollado su red propia, bautizada como Azteca América; la NBC está impulsando el desarrollo de Telemundo y, ahora, se agrega a Caribevisión la fuerza de Berlusconi. ¿Quién sobrevivirá en esta batalla?
Publicado en Excélsior, 30 de enero de 2008.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en enero 29, 2008
Así, con las palabras que escribimos en el título, iniciaba una crónica del diario español El País sobre una atribulada sesión del mercado de valores español.
El 15 de enero, el principal indicador bursátil de la bolsa española, el índice Ibex 35, perdía 3.37 por ciento de su valor en una sola jornada.
Lo que se transpira actualmente en los mercados financieros del mundo es temor, un genuino recelo de que la situación económica se torne cada día peor.
Ante estas circunstancias no sirven los discursos de que “aquí no pasa nada”. Suceden muchas cosas y todos lo síntomas apuntan a un debilitamiento de la actividad económica, en Estados Unidos, en otras economías del planeta y, por supuesto, en México.
El sector de los medios y del entretenimiento no está ajeno a esta ola de temor que recorre el planeta, aunque, por ahora, los principales directivos de esas empresas no ven motivos de alarma.
Pese a todo, como sucede típicamente, los temores alimentan el desplome de los precios de las acciones y las de las compañías de medios de comunicación no están exentas de este comportamiento.
Las cotizaciones de los títulos de las empresas se han reducido drásticamente en la bolsa de Nueva York. A lo largo del año que recién ha comenzado y hasta la jornada del día 17 de enero, el precio de los papeles de Time Warner —el consorcio de medios más importante del planeta— ha caído 6.2 por ciento.
Pero el caso de Time Warner no es el único. Por ejemplo, la cotización de las acciones de News Corp. perdió 8.3 por ciento en el mismo periodo, la de Walt Disney cayó 10.9 por ciento, los papeles de Viacom han perdido 12.3 por ciento y 14.5 por ciento los de su empresa hermana, CBS.
Hasta las acciones de Televisa en el mercado de Nueva York han sido castigadas, al grado de que a lo largo del año han perdido 11.4 por ciento de su valor.
En estos términos, varias de las acciones de las empresas de medios han sido más castigadas que el promedio del mercado, pues el índice Dow Jones ha descendido 8.3 por ciento en el mismo periodo.
Las noticias y percepciones de los mercados de valores generalmente se adelantan a los hechos que, en la economía real, acabarán por imponerse tarde o temprano.
A estas alturas apenas comienzan a aparecer atisbos de daño a la actividad productiva y el empleo del sector mediático. Por ejemplo, la discográfica británica EMI anunció que suprimirá dos mil empleos debido a un plan de reestructuración desarrollado por sus nuevos dueños y, en Estados Unidos, directivos de los estudios Warner Bros. informaron que pronto realizarán despidos debido a la huelga de guionistas.
Lenta pero inexorablemente, nos acercamos a la recesión: “la fase del ciclo económico subsiguiente al auge, que se materializa al empezar a apreciarse síntomas de declive en los principales indicadores de la actividad económica”.
De esta manera definen los diccionarios de economía la etapa por la que estamos entrando y a la que La Rueda de la Fortuna le dará un seguimiento puntual.
Se huele el miedo, en algunos sitios mucho miedo… y las razones no faltan.
Publicado en Excélsior, 23 de enero de 2008.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en enero 29, 2008
El imperio de Rupert Murdoch sigue creciendo. Ahora ha dado un paso adelante en los medios alemanes gracias a la compra de un importante paquete de acciones de Premiere, la red de televisión de paga más importante en ese país.
La firma tiene un acervo total de 4.2 millones de suscriptores en Alemania y Austria, y facturó mil 55 millones de euros en su ejercicio fiscal de 2006.
Con esta operación, Murdoch y su brazo operativo, News Corp., dan un paso más en ampliar su influencia en la industria mundial de los medios y el entretenimiento. Para tal efecto pagó —en efectivo— 287 millones de euros por un paquete que representa 14.58 por ciento de las acciones de la firma alemana.
La operación tiene varios significados para Murdoch. En primer lugar, le ganó la batalla a la francesa Vivendi y a la estadunidense Liberty Media que, de acuerdo con los reportes de prensa, estuvieron rondando tras el paquete de Premiere.
En segundo lugar, le permite entrar al mercado televisivo más robusto de Europa, el alemán, que tiene un acervo de 35 millones de telehogares.
Durante buena parte de los últimos meses, la atención de Murdoch se centró en la compra de la estadunidense Dow Jones (The Wall Street Journal), pero ahora el magnate vuelve la vista a un territorio que no es extraño para él: Europa.
Esta parte del mundo aportó 32 por ciento de los ingresos (nueve mil millones de dólares) de News Corp. durante su ejercicio fiscal de 2007.
Es ese continente, Murdoch posee importantes activos como las redes de televisión satelital Sky Italia y 39 por ciento de las acciones de la británica British Sky Broadcasting; varios periódicos,entre los que destaca el inglés The Times, y la división europea de la editorial Harper Collins Publishers, una de las más importantes en idioma inglés en el mundo.
Pese a todo, la gran mayoría de los ingresos europeos de News Corp. tienen su origen en Inglaterra e Italia.
Así, a través de su inversión en Premiere, se buscará diversificar la fuente de efectivo de News Corp. en Europa, y por añadidura, le permitirá al conglomerado participar en el mercado de los derechos de transmisión de la liga alemana de futbol, uno de los más importantes del mundo.
Un análisis de la consultora internacional Deloitte Touche Tohmatsu reportó que en la temporada 2006-2007, la federación profesional de futbol más importante de Alemania, la Bundesliga, registró una facturación de mil 195 millones de euros, lo que le permitió ocupar el tercer lugar dentro de las asociaciones económicamente más importantes del futbol mundial.
Sin embargo, el objetivo de ampliar la presencia de Premiere en las transmisiones de los juegos de futbol no será sencillo, en especial porque en Alemania —al contrario de lo que sucede en nuestro país— existe una oferta diversificada de las transmisiones televisivas de este popular deporte.
Pese a todo, Murdoch ha acumulado una enorme experiencia en el mundo del entretenimiento deportivo, sobre todo por medio de su red de televisión de paga Fox Sports.
Así que no sería extraño que, gracias a su gran poder e influencia, Murdoch se termine convirtiendo en una figura clave de la televisión y el futbol profesional alemán, una de las mezclas más rentables en la industria del espectáculo.
Publicado en Excélsior, 16 de enero de 2008.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en enero 13, 2008
La anunciada intención de vender el “Canal del Tiempo” será solamente una tormenta pasajera para su matriz —Landmark Communications— o es parte de los primeros barruntos que presagian fuertes tormentas para los medios de comunicación en Estados Unidos.
Pero vayamos por partes. The Weather Channel ha sido una de las redes de televisión privadas más exitosas de los últimos tiempos.
El canal inició operaciones en 1982 y transmite su señal a los distribuidores estadunidenses de televisión de paga. La diseminación de su señal ha cobrado tal fuerza que puede ser vista en 97 por ciento de los hogares que han contratado una señal de televisión de cable en la Unión Americana.
La franquicia también provee información meteorológica a una red de estaciones de radio en 250 regiones de ese país.
Su sitio de internet (www.weather.com/) ofrece pronósticos sobre 77 mil localidades de todo el mundo, sólo en el caso de México, se incluyen pronósticos de casi 200 poblaciones del país.
El sitio recibió 32 millones de visitantes únicos en noviembre —según reportó The New York Times—, lo que lo ubicó en el lugar número 18 entre los 20 sitios de internet más populares en Estados Unidos.
Los servicios agrupados baja la marca del canal del tiempo, incluyen la distribución de información atmosférica para periódicos y, además, diversos sistemas de bases de datos sobre el tema.
Es una iniciativa que volvió al pronóstico del tiempo en un lucrativo negocio mediático, al grado de que al anunciarse la posible venta del canal, se estima que su valor puede rondar los cinco mil millones de dólares.
Si finalmente se termina vendiendo en esa cantidad, será una de las operaciones más abultadas de su género en los últimos años.
Desde sus inicios, el canal operó bajo la sombrilla de Landmark Communications, una empresa estadunidense de medios que durante 2006 facturó mil 750 millones de dólares.
El emporio mediático es una empresa diversificada que incluye periódicos, estaciones de televisión abierta, servicios de publicidad y mercadotecnia en internet y de conexión por medio de banda ancha.
JP Morgan Chase fue el banco escogido para buscar posibles compradores del canal. Desde ahora diversos comentaristas apuntan a grandes grupos mediáticos como posibles interesados en adquirir la franquicia: News Corp., NBC Universal y Comcast.
Landmark, además, explorará deshacerse de sus divisiones de periódicos y de televisión abierta, lo que daría un nuevo rostro al grupo mediático.
No se trata de una decisión definitiva, pero en caso de que se materialice la reorganización de Landmark, sería la primera de una lista que podrían acumularse durante este año.
No se puede descartar que varios grupos de medios decidan modificar sus estrategias ante los tiempos de borrasca que enfrenta la economía de estadunidense.
En última instancia, el presagio de malos tiempos económicos no es solamente un pronóstico, sino una realidad que día a día se impone en el panorama de Estados Unidos y, por añadidura, en el nuestro.
Publicado en Excélsior, 9 de enero de 2008.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en diciembre 27, 2007
El año que está concluyendo trajo consigo dificultades para el desempeño económico y financiero de los medios de comunicación en el país. La economía mediática no transitó por un camino sencillo.
No existe, hasta ahora, un indicador general de la actividad económica de los medios, pero sí hay diversos indicios, acumulados hasta el tercer trimestre del año en curso, de que la situación general no ha sido boyante.
Pongamos de ejemplo a la televisión abierta. Las ventas de las dos principales cadenas en el territorio nacional registraron una caída de 6.8 por ciento en los primeros nueve meses del año, mientras que durante el mismo periodo de 2006 —un año marcado por elecciones y Mundial de Futbol—, sus ingresos habían aumentado 11.4 por ciento. La diferencia es notable.
La televisión restringida ha corrido con mejor suerte, aunque la velocidad de su expansión está aminorando. De acuerdo con datos de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), se reportó una tasa anualizada de crecimiento de 7.7 por ciento en el número de suscriptores durante los primeros nueve meses del año. Una cifra nada despreciable, pero más modesta que la cota de 11 por ciento que mostraba en el mismo periodo del año anterior.
En el caso de la radio comercial, la información es muy modesta. Sólo se cuenta con el registro de un grupo que cotiza en la bolsa de valores y que, en el lapso enero-septiembre, ha visto caer sus ingresos 27.5 por ciento, contra un aumento de 40.7 que se registraba en el mismo lapso de 2006.
Un solo ejemplo no es representativo de la industria, pero no es extraño que la radio comercial esté pasando por un momento de modesta expansión, sobre todo si tomamos en cuenta que, históricamente, reporta un comportamiento cíclico similar al de la televisión abierta.
Con base en las cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), es posible estimar que los ingresos totales de los periódicos cayeron 1.2 por ciento en el lapso enero-septiembre del año que está terminando. Los ingresos comprenden tanto los que se obtienen por medio de la venta de ejemplares como de los anuncios. El año pasado, los ingresos de los periódicos registraron una expansión de 0.4 por ciento en el mismo lapso.
La impresión de revistas muestra una tendencia idéntica que la de los diarios: una caída de 5.6 por ciento en sus ingresos durante los tres primeros trimestres de año en curso, contra una expansión de 7.4 por ciento en 2006.
Internet parece ser la única excepción a esta regla general de decaimiento. De acuerdo con los datos que proporciona la principal compañía telefónica del país, los suscriptores a la red aumentaron 26.3 por ciento en los primero nueve meses del año, en contra de 23.1 por ciento en el mismo lapso del año anterior.
Lo que está sucediendo en la economía mediática no debe sorprender, pues es un reflejo de la debilidad que está mostrando la economía mexicana en los últimos meses. Puede ser, también, un reflejo de la suerte que está viviendo el mercado publicitario en este año.
Considerando que los especialistas esperan que la economía nacional tenga en 2008 un comportamiento similar al año que está por concluir, es posible prever que la economía mediática enfrentará otra época azarosa.
Publicado en Excélsior, 19 de diciembre de 2007.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en diciembre 27, 2007
Su actividad es un tanto extraña: organiza las guías de la programación de la televisión, especialmente de los sistemas de paga (cable, satélite y microondas) y las pone al alcance de los televidentes.
La compañía edita la –ya famosa— revista TV Guide, que se tradujo en un producto similar en México bautizado como TV Tele-Guía. La TV Guide original apareció en los Estados Unidos en 1953 y actualmente cuenta con 20 millones de lectores semanales.
Por si fuera poco, uno de sus sitios más visitados, a la sazón TVGuide.com, recibe 5.7 millones de visitas únicas al mes. Es una herramienta tan poderosa que incluye la información de 12 mil proveedores de programación.
En este sitio se puede consultar –por ejemplo—, la programación que ofrecen 259 proveedores de televisión de paga en el país.
La empresa que maneja este emporio de información se llama Gemstar-TV Guide International y cada año factura 571.3 millones de dólares.
No es, a todas luces, una gran empresa mediática, al grado que esté inserta en el corazón de la distribución de las señales de video en tiempo real –lo que todavía llamamos televisión—, pero su importancia es cada día mayor sobre todo ahora que, gracias a la multiplicación de los canales disponibles, el auditorio requiere de una guía que le ayude a tomar su decisión de qué programa sintonizar.
Una parte importante de las acciones de la compañía (41 por ciento del total), está en manos de News Corp., el conglomerado mediático que domina el millonario Rupert Murdoch. El magnate necesita dinero, pues acaba de concluir su operación de compra de Dow Jones y por está razón decidió desprenderse de sus acciones en Gemstar-TV Guide.
De esta forma, la compañía pasará a manos de otro consorcio, Macrovision, que aceptó pagar 2 mil 800 millones de dólares por el control de Gemstar-TV Guide.
No se trata de la fusión de dos grandes consorcios mediáticos, pero está es una más de las operaciones que suelen suscitarse entra las compañías que operan detrás de los bastidores, ofreciendo bienes y servicios sin los que el espectáculo no podría seguir adelante.
Macrovision es una empresa que distribuye y protege diversos productos digitales: por ejemplo programas para computadoras; sistemas antipiratería; distribución y protección de juegos, entre otros. Factura 247 millones de dólares al año.
La orientación estratégica de la unión de las dos compañías es entrar de lleno al negocio del entretenimiento casero por medios digitales.
Por medio de las guías de servicios de entretenimiento, se pondrá al alcance del público diversos productos de video y música bajo demanda. Y por supuesto, también estará al alcance del usuario la información de los sitios que desarrollan el comercio electrónico de estos bienes de información y entretenimiento.
Lo que nos exhibe está operación, es la importancia que actualmente están adquiriendo las diversas herramientas para la distribución de contenidos, sean estos de voz, datos o imágenes.
Es una demostración más de que en el mundo digital actual el contenido ya no ejerce un reinado absoluto, tiene compartir parte de su poder con las redes y herramientas que permiten su circulación por las diversas arterias digitales.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en diciembre 10, 2007
La televisión e Internet están cada día más cerca. Se trata de un proceso de convergencia entre el mercado distribuidor de imágenes en vivo (televisión) y las redes que transmiten información bajo el protocolo conocido como Internet.
Una de las modalidades de este nuevo mercado es la posibilidad de ver los programas que sólo se podían sintonizar por medio del televisor, en la computadora.
Ahora se desarrollan varias iniciativas para tal fin y, de manera natural, uno de los principales participantes en nuestro país es Televisa y ha dispuesto que su portal de internet, esmas.com, comience a ofrecer la posibilidad de ver programas en vivo por medio de la computadora. El costo del servicio varía, de 149 pesos por un mes a mil 90 pesos por un año.
Televisa ofrece la programación de sus canales abiertos, el de paga Telenovelas y el canal 40 de TV Azteca. Ésta última desarrolla su alternativa «Control Azteca«, que permite sintonizar en vivo las señales de sus tres canales de la ciudad de México (7, 13 y 40) a un precio de suscripción de 100 pesos por un mes y hasta 950 pesos por un año.
Cadena Tres —que opera el canal 28 en la Ciudad de México— también está ofreciendo su programación por medio de su sitio de Internet, de manera totalmente gratuita. Como se sabe Cadena Tres es una compañía hermana de Excélsior.
El Canal 11, señal que depende del Instituto Politécnico Nacional, también ha puesto un servicio de video bajo demanda de varios programas en su sitio de Internet.
El fenómeno de la transmisión de programas en vivo o bajo demanda por internet no es privativo de la Ciudad de México, en realidad se está extendiendo por todo el país.
El portal Global InternetTV, uno de los mayores agregadores de este tipo de servicios, reporta la existencia de 58 señales de televisión que distribuyen la misma por medio de la red de Internet.
Este territorio no solamente está dominado por los productores de señales, los dueños de las redes también entrarán a la batalla por dominarlo.
El caso más representativo es el de Telmex, que por medio de su servicio Prodigy Media está participando en el servicio de la distribución de señales de televisión por Internet.
Telmex tiene una condición especial. Por un lado tiene en la experiencia en la contratación de señales de televisión, pues algunas de sus filiales en el extranjero –Guatemala y Brasil, por citar dos casos—, participan en el mercado de la televisión de paga.
Por otro, en México, su red de acceso de Internet es la más robusta, incluye 3.1 millones de contratos, de los que 85% son usuarios de banda ancha y pueden tener acceso a este nuevo tipo de servicios de video.
El futuro del mercado de distribución de señales de video por Internet todavía es incierto y esta situación es una consecuencia directa de que solamente 12.3% de los hogares en el país posee una conexión a Internet, según reportó recientemente el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Así, hasta ahora, el matrimonio entre la televisión e Internet parece un enlace forzado, aunque no se puede desdeñar la posibilidad de que esta relación tenga mejores perspectivas en el futuro.
Publicado en Excélsior, 5 de diciembre de 2007.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en noviembre 29, 2007
Tarde o temprano el poderío de los medios de comunicación de Estados Unidos se dejará sentir sobre el principal deporte profesional del país, el futbol.
Desde el punto de vista de los medios electrónicos, este deporte ha sido un territorio largamente dominado por Televisa.
Para tener una idea de ese poder, baste decir que el consorcio es dueño de tres equipos profesionales de la Primera División —lo cual contraviene, por cierto, las normas de la FIFA—; que posee los derechos para transmitir los partidos de diez de los 18 equipos que participan en esa división profesional; que comparte los derechos de transmisión de los partidos de la Selección Nacional y mantiene una gran influencia sobre el principal organismo regulador del deporte, la Federación Mexicana de Futbol.
El poder de Televisa dentro del futbol profesional se ha ido tejiendo pacientemente a lo largo de varios años, con el objetivo de obtener el mayor jugo posible de una actividad que mueve anualmente 154 millones de euros (datos de 2005), de acuerdo con un estudio que elaboró la firma Protego y fue difundido en 2006.
Todo hace pensar que la liga mexicana se encuentra entre las 15 más grandes del mundo, si se toman en cuenta los ingresos y, por ello, se ha convertido en asunto de interés para las grandes cadenas deportivas de Estados Unidos y más específicamente en el caso de ESPN.
ESPN es el brazo de los contenidos deportivos de uno de los conglomerados mediáticos más importantes del planeta, The Walt Disney Company.
Esta división de contenidos deportivos facturó el año pasado poco más de cuatro mil millones de dólares, según cálculos del sitio Hoovers.com.
La división agrupa a un enjambre de negocios que comprende seis redes de producción de contenidos para la televisión de paga en ese país. La más importante es la ESPN, que contabiliza a alrededor de 97 millones de suscriptores.
Por añadidura, tiene acuerdos para distribuir 34 señales deportivas en 190 países y en 15 idiomas.
Dentro de esta red internacional se encuentran las dos señales que pueden ser sintonizadas por medio de los diferentes servicios de televisión de paga en México: ESPN y ESPN2.
También tiene bajo su mando varios sitios de internet —espndeportes.com, en español—, estaciones de radio, programas de radio (por ejemplo, en México, en asociación con Radio Fórmula), revistas (aquí se distribuye una versión de ESPN, La Revista, en asociación con Excélsior), restaurantes y licencias de marca.
El poderío de ESPN es tal que su facturación supera a la de Televisa y, por supuesto, a la de TVAzteca.
Esta potestad funciona como un imán que ha logrado atraer a un grupo de importantes comentaristas de deportes, entre quienes destaca José Ramón Fernández, sin duda uno de los más conspicuos analistas de la actividad deportiva y, durante muchos años, férreo crítico de los quehaceres de la Federación Mexicana de Futbol.
Contar con una buena planta de comentaristas y transmitir cada vez más deportes originados en México es la base para el siguiente paso lógico dentro de la estrategia de la compañía estadunidense: ubicarse como una fuerza de negocios importante en el futbol nacional.
Así lo ha hecho ver Gerardo Casanova, director general de ESPN en México, durante una entrevista que concedió hace unos días al periodista Rafael Ocampo. Y no se trata de una declaración más, sino de palabras que presagian la fuerza con que irrumpirá en el panorama del futbol nacional. Tarde o temprano va a suceder así.
Publicado en Excélsior, 28 de noviembre de 2007.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en noviembre 23, 2007
Los medios de comunicación reflejan, por medio de sus contenidos, la vida de una sociedad. Este reflejo puede ser más o menos distorsionado, pero, al fin y al cabo, es un espejo de la existencia cotidiana.
Si el automóvil y la propia industria automotriz se han convertido en elementos rutinarios de lo cotidiano, no podían faltar como parte de los contenidos que ofrecen los medios.
No se trata solamente de las noticias sobre la propia industria del automóvil o, por citar otro ejemplo, de los resultados de las competencias automovilísticas. Estamos hablando de que crece la gama de productos para el usuario de este tipo de información, en su gran mayoría hombres.
Existen, por ejemplo, alrededor de 12 revistas sobre el tema —la mayoría mensuales—, que en su conjunto venden más de 400 mil ejemplares destinados a atender las necesidades del lector especializado en la información del sector automotor.
Capitalizan este tipo de necesidades informativas los grupos editoriales Mina, Vía Satélite, Global Workshop, Sinergia, Nueva Editora e Impresora, Notmusay, por supuesto, Televisa.
En el mundo de los impresos sobresalen también las secciones especializadas sobre los autos y la industria automotriz en los principales periódicos capitalinos, que publican por lo menos cuatro suplementos semanales en igual número de diarios.
En segundo término figuran los anuncios clasificados de compra-venta de autos, que aportan un fragmento nada despreciable de los ingresos de las secciones de avisos de los más importantes rotativos que circulan en la ciudad de México.
El mercado de los anuncios de automóviles se ha convertido también en una franja de unión entre los servicios impresos y los servicios de internet que ofrecen los diarios, al contarse con la opción de que los avisos aparezcan en los dos medios de forma simultánea.
La sección Autoplaza de la versión en internet de Excélsior tenía registrados, por ejemplo, 18 mil 473 anuncios de automóviles hasta el pasado 19 de noviembre.
Pero los productos editoriales sobre los automóviles han saltado de la órbita de los impresos a la de los medios electrónicos.
En la televisión, los programas son todavía escasos, pues se transmiten solamente cuatro emisiones en dos de los 12 canales de televisión abierta que se pueden sintonizar en el Valle de México: Canal 9 y Canal 52.
Sin embargo, en la radio comercial este tipo de emisiones ha cobrado carta de mayor naturalidad, al grado de que actualmente se trasmiten ocho programas en igual número de estaciones de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.
Se trata, en última instancia, de ofrecer información sobre una rama que genera 15 por ciento del PIB manufacturero nacional y que da empleo a 13 de cada 100 trabajadores de este sector.
Los servicios informativos también proveen detalles de precios, modelos, accesorios y partes, financiamiento, etcétera, dirigida a un millón 200 mil personas que cada año adquiere un automóvil nuevo, sin dejar de mencionar a los compradores que concurren al segmento de usados. En última instancia, se trata de un gran mercado de información especializada, si se considera que el parque vehicular del país sobre los diez millones de unidades.
Los productos mediáticos enfocados al mercado automotor son un excelente ejemplo de la segmentación temática que vive la industria de medios y se han convertido, para los propios medios, en un negocio que transita sobre ruedas.
Publicado en Excélsior, 21 de noviembre de 2007.
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Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en noviembre 14, 2007
La enorme firma mediática inglesa Pearson finalmente logró deshacerse del grupo de información económica francés Les Echos.
Desde julio de este año (Ecos franceses) habíamos apuntado en este espacio la trascendencia de esta operación que, entre otras cosas, implicaba a la principal empresa francesa productora de noticias de economía y negocios, que el año pasado registró una facturación de 126.2 millones de euros y reporta un tiro promedio de 136 mil ejemplares diarios de su producto más reputado, el periódico Les Echos.
El adquiriente fue el consorcio francés LVMH, probablemente la empresa más importante en el ramo de la venta de artículos de lujo. Su portafolio incluye a más de 50 marcas, desde Moët & Chandon (champaña), pasando por Louis Vuitton (maletas) y hasta los perfumes Christian Dior, por mencionar a algunas de la más conocidas.
LVMH desembolsó 240 millones de euros en efectivo para hacerse de la franquicia.
Esta parece ser una de las últimas operaciones de un año que podrá pasar a la historia como uno de los más agitados para los medios financieros y de negocios, sobre todo si, además de la operación de Les Echos, consideramos a la compra del Grupo Recoletos —que entre otros sellos edita el diario español de negocios Expansión—, por parte del italiano RCS; y los acuerdos pactados para que News Corp. compre a la estadunidense Dow Jones —matriz del célebre diario The Wall Street Journal— y para que la canadiense Thomson se embolse a la agencia Reuters.
La operación también tiene otras implicaciones. En primer lugar, pareciera reafirmar los temores de que Pearson salga del segmento de la prensa de negocios e incluso venda su gran sello de negocios inglés: The Financial Times. La firma inglesa exploró diversas alternativas para hacer frente al nuevo poderío de News Corp. en el segmento de la información financiera, gracias a la compra de Dow Jones, pero no se ha realizado ningún anuncio del resultado de esas gestiones.
Está por verse, por añadidura, la forma en que reaccionarán otros consorcios que participan en el segmento de la información financiera como Bloomberg y McGraw Hill (BusinessWeek Group).
Por otra parte, estará a prueba la capacidad del magnate Bernard Arnault —gran amigo del presidente francés Nicolas Sarkozy—, cabeza del grupo LVMH, para vencer la resistencia de los 500 trabajadores del diario a la venta del mismo. A tal grado llega la animadversión de los redactores, que bloquearon la edición de Les Echos durante dos días después de anunciado el trato. (Existe un archivo en francés sobre la posición de los trabajadores en www.lesechos.fr/). En última instancia, la preocupación más relevante en la prensa es que los grandes sellos de información financiera están cayendo en manos de grandes grupos de negocios, lo que para muchos anticipa la pérdida de la independencia editorial, uno de los atributos más importantes para las más serias publicaciones de este tipo.
El diario español de negocios del Grupo Prisa, Cinco Días, editorializaba así la venta del rotativo francés: “El lujo somete a la prensa económica”.
La venta de Les Echos es una prueba más de ello, pero no será la última.
Publicado en Excélsior, 14 de noviembre de 2007.
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