Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en abril 30, 2008
Con mucha paciencia y con dólares bajo el brazo, Teléfonos de México (Telmex) ha ido ampliando su red de televisión de paga en algunos países de América Latina, lo que le permite acumular su experiencia para prestar este servicio en México.
Uno de los países en el que Telmex ha sentado sus reales es Colombia. Allí, Telmex TV —que es la marca comercial de su servicio de televisión de paga— ha acumulado en su haber más de un millón de suscriptores, lo que representa 49% del mercado local, según un reporte del periódico colombiano La Tarde.
El crecimiento en ese país ha sido, sobre todo, mediante la compra de sistemas de cable ya establecidos y ahora, a través de estas redes, también ofrece el servicio de triple-play.
En Perú, el servicio de la telefónica mexicana se ha extendido a las ciudades de Lima —la capital del país— y a Chiclayo. En esa nación también adquirió dos proveedoras de televisión por cable y se puede estimar que mantiene un portafolio superior a los 100 mil suscriptores.
Por si no bastara, Telmex TV llegó a Chile por medio de la compra de una empresa local —ZapTV— que transmite mediante tecnología wi-max y que todavía constituye un negocio modesto, pues apenas rebasa los 30 mil suscriptores.
Otra parte de la experiencia que ha acumulado Telmex es por medio de su participación en la brasileña Net Serviços, compañía que ofrece el servicio de televisión por cable a 1.8 millones de suscriptores en Brasil. Por medio de su filial Embratel tiene 23.8% de las acciones de Net Serviços, lo que convierte a la firma mexicana en el inversionista individual más importante de la empresa.
Además de estas operaciones, algunas publicaciones del Cono Sur del continente señalan que Telmex está intentando negociar la compra de algunas compañías de televisión de paga en Argentina y Uruguay.
Por si no bastara, la empresa hermana de Telmex, América Móvil, también presta el servicio de distribución de señales de televisión en Guatemala. Allí, el servicio se llama Claro TV —Claro es también su marca de telefonía móvil en varios países de América Latina—y el comercializado por Telgua.
Todas estas operaciones convierten a la compañía mexicana en una nueva fuerza dentro del negocio de la distribución de señales en América Latina. Se encuentra todavía rezagada con respecto al argentino Grupo Clarín que, al finalizar el año pasado, reportaba más de tres millones de suscriptores de televisión de paga, pero cada día recorta la distancia.
De otro lado, le ha permitido entrar en contacto con las grandes productoras de señales de paga que se comercializan en la región. Por supuesto que hablamos de las estadunidenses Time Warner, Disney, Fox, Viacom, pero también de las mexicanas Televisa y TV Azteca, pues sus canales son incluidos dentro de la oferta de servicios de Telmex TV en los países citados.
Para el caso de México la moraleja es inequívoca: Telmex TV será lanzada más temprano que tarde y contribuirá a engrosar una de las nuevas arterias de la compañía de telecomunicaciones, la que provee sangre fresca al emporio por medio de la venta de señales de televisión.
Esta es una versión con ligeros cambios del artículo homónimo publicado en Excélsior, 23 de abril de 2008.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en abril 23, 2008
El avance de la tecnología está provocando ajustes en los patrones de consumo de la industria del entretenimiento. Un claro ejemplo es el consumo de películas.
De la tradicional asistencia a la sala cinematográfica como opción única para disfrutar de los estrenos, se transitó —a mediados de la década de los años sesenta— a la posibilidad de ver las películas en el hogar por medio de una videocasetera.
A partir de entonces, en sólo cuatro décadas, la multiplicación de formas de disfrutar películas está creando un abanico de opciones para el público, dependiendo del lugar y el formato que quiera utilizar.
Con el advenimiento de las reproductoras caseras de películas, o videocaseteras, se llegó a la posibilidad natural de rentar o comprar las mismas en establecimientos comerciales, los videocentros.
Esta nueva opción dio pie a la expansión de una empresa como la estadunidense Blockbuster, que durante años fue la reina en materia de renta de películas, ha logrado desplegar siete mil 800 establecimientos en Estados Unidos y otras 21 naciones —323 en México— y que registró ingresos por 5.5 mil millones de dólares en 2007.
Pero la multiplicación de aditamentos y formas de ver películas se ha expandido al grado que Blockbuster ha visto un práctico estancamiento de sus ventas en los últimos cinco años en que siempre se colocan por debajo de la cuota de los seis mil millones de dólares.
Lo cierto es que el negocio de la renta de películas, al menos en EU, registra caídas sucesivas en los últimos tres años, según el último informe anual de Blockbuster.
Esto es producto, en parte, de que el mercado de renta y venta de películas en ese país se encuentra prácticamente estancando y al auge que están teniendo otras formas de distribución, ligadas a la televisión y a las computadoras.
Para tener una idea de lo que está sucediendo baste con sentar que si en 2006 se realizaban 75 por ciento de las rentas de videos —medido por su valor— en las tiendas especializadas en esta actividad o videocentros, su peso caerá hasta el 61 por ciento en 2008, de acuerdo con estimaciones de Blockbuster.
Así que la única forma de salir del estancamiento a que parece estar condenada es diversificándose y por esa razón es que decidió ofrecer mil 300 millones de dólares, en efectivo, por el capital de las tiendas distribuidoras de artículos electrónicos —que nos permiten consumir diversos productos de entretenimiento, entre ellos películas y todo tipo de videos— Circuit City.
Su acervo suma 671 establecimientos en Estados Unidos y 788 en Canadá. Sus principales ingresos derivan de la venta de pantallas y televisores, computadoras, artefactos para escuchar música, entre otros, por lo que obtiene ingresos anuales de 11.7 mil millones de dólares (2007), el doble de los que facturó Blockbuster.
Esta firma sabe que tiene que arriesgar, intentando crear una unión convergente entre una distribuidora de contenidos y una comercializadora de artefactos para su consumo, por eso incluso está dispuesta a pagar casi el doble del valor de mercado de Circuit City, porque tiene plena conciencia de que se une con ella o puede verse abatida en el futuro por sus competidores.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en abril 15, 2008
Es avasalladora la forma en que se consume la música en la actualidad, sobre todo por parte de los jóvenes más propensos a escucharla en reproductores móviles o en línea.
En las sociedades en que es más alta la penetración de la computadora y las redes de banda ancha en los hogares, se generaliza la distribución de la música en línea.
Claro, dirá cualquier lector, que la piratería y otras prácticas de intercambio reducen el tamaño de este mercado, al grado de que en Estados Unidos —de acuerdo con algunas estimaciones— sólo 10% de la música se adquiere por medios legales. Cierto, pero no elimina del todo el comercio legal de las melodías.
La firma de investigación The NPD Group señala, por ejemplo, que el año pasado 29 millones de personas adquirieron legalmente música en sitios de paga en Estados Unidos, cinco millones de almas más que en 2006.
Gracias a estos ávidos consumidores, la compañía estadunidense Apple registró, durante su ejercicio fiscal de 2007, ingresos de 2.5 mil millones de dólares por concepto de venta de música en línea y servicios relacionados con este negocio. Para tener un parámetro de lo que esto significa, tómese en cuenta que, el año pasado, todo el comercio electrónico de México sumó 765 millones de dólares de acuerdo con reportes de la Asociación Mexicana de Internet.
Apple vende música por medio de su tienda virtual iTunes Store. Muy aparte queda la comercialización del famoso reproductor iPod, que en el mismo periodo reportó 51.6 millones de unidades vendidas en todo el mundo —un equivalente a dos unidades por cada hogar mexicano— e ingresos de 8.3 mil millones de dólares.
La expansión de iTunes Store ha sido tal que, de acuerdo con sus propias cifras, administra una cartera de 50 millones de clientes que han comprado cuatro mil millones de canciones en los cinco años que tiene operando. Por si fuera poco, sus ingresos por venta de música se han multiplicado por tres durante el último trienio.
Pero Apple no está sola y otras compañías intentan competir por la supremacía de este mercado en Estados Unidos. Detrás de ella se encuentra la cadena minorista Wal-Mart, que se ha convertido en la segunda compañía en ventas de música legal en línea.
Se siguen tejiendo, además, alianzas para entrar a este negocio. Yahoo llegó a un acuerdo para que Rhapsody administre su servicio musical. Esta última compañía es, a su vez, fruto de la coinversión del gigante de medios Viacom y la telefónica Verizon.
A su vez MySpace, subsidiaria de otro conglomerado mediático, News Corp., decidió unir esfuerzos con las casas de música Universal Music, Sony BMG y Warner Music, para crear una plataforma digital —MySpace Music— que compita con iTunes y Wal-Mart, entre otras.
La industria de la música perdió una enorme oportunidad al despreciar a Internet como canal de distribución de sus productos. Ahora se están haciendo esfuerzos muy importantes para tratar de recuperar algo de lo que se extravió.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en abril 6, 2008
Televisa y Televisión Azteca anunciaron, recientemente y por separado, sendas iniciativas de negocios que buscan brindarles una mejor posición en la guerra por el predominio de los medios en español —en este caso el segmento de televisión—, especialmente en el mercado de América Latina.
Destaca el fortalecimiento de Televisión Azteca en el mercado de la televisión abierta de América Central. En Guatemala adquirió 70% de Latitud TV, que le permitirá distribuir sus contenidos por medio de dos canales de televisión abierta y de los distribuidores de cable de ese país.
No se trata, necesariamente, de que el canal guatemalteco asegure grandes sumas de efectivo para la televisora mexicana, sobre todo si se considera que el mercado publicitario en ese país suma 100 millones de dólares anuales.
Pero la nueva plataforma le permite a Televisión Azteca tener nuevas fuentes de facturación, sobre todo ahora que el negocio de la televisión abierta no está en una fase boyante en México.
Amén de que consolida su posición en América Central, donde la televisora mexicana tienen presencia en un canal salvadoreño y servirá de gran escaparate para las ventas de otras empresas ligadas a Televisión Azteca, como son las tiendas Elektra y el Banco Azteca que ya tienen presencia en Guatemala.
Televisa, por su parte, dio un paso más agresivo al firmar una alianza con Telemundo. Como se recordará, la firmaestadunidense tenía varios meses pugnando por la aperturade la televisión abierta mexicana con el fin de obtener una concesión para operar un canal abierto en México.
El acuerdo consigna que uno de los canales abiertos de Televisa distribuirá programación producida por Telemundo y que un canal producido por la misma se distribuirá en los sistema de televisión de paga de Televisa: Sky y Cablevisión.
El acuerdo fue rápidamente bendecido por las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que, de paso, se quitaron de encima la constante presión que ejercía Telemundo para que se abriera el mercado doméstico de la televisión abierta.
“La dulce rendición de Telemundo” fue el comentario que publicó el diario Los Angeles Times a propósito de esta alianza.
Cierto, pero no sólo implica que ni Telemundo —a su vez, una de las tantas filiales de uno de los consorcios más poderos del planeta, General Electric— pudo doblegar al duopolio televisivo mexicano, sino que se abre una nueva perspectiva para la formación de una alianza que puede aspirar a encabezar el mercado de medios en español de América del Norte.
Si en el futuro se fortalece la alianza Televisa-Telemundo, se constituiría la fuerza más poderosa, al menos en el segmento del mercado de distribución de imágenes en español, en la porción norte del continente americano.
El asunto no termina aquí, pues Televisa también estácomenzando a tramar una alianza con Telefónica de España. Al menos eso fue lo que dejó entrever el presidente de la compañía mexicana, Emilio Azcárraga Jean, hace algunos días.
Puede imaginarse el lector una triple alianza que tenga como eje a Televisa, que en el vértice de la producción de contenidos sea apoyada por Telemundo y que en el lado de la distribución —manejo de redes— sea afianzada por Telefónica de España.
¿Estaremos viviendo los primeros susurros de esta triple alianza?
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en abril 6, 2008
En todo el planeta, de acuerdo con los estudios patrocinados por Fundación Telefónica, hablan español 439 millones de personas, lo cual la convierte en una de las cuatro lenguas más habladas a escala global.
Se ha convertido también en la segunda lengua de comunicación internacional o de intercambio, después del inglés.
Si el español se ha convertido en una de las lenguas con mayor dinamismo y, al mismo tiempo, es el vehículo natural de la economía mediática de los países hispanohablantes, lo que se está definiendo en nuestra época es la fuerza o fuerzas empresariales que, en el propio ámbito de los medios, encabezarán ese proceso.
El grupo español Prisa se ha puesto a la cabeza de la economía mediática en lengua española. El corporativofacturó el año pasado el equivalente a 3.7 mil millones de euros.
Gracias a su dinamismo —sus ingresos aumentaron 31% en el ejercicio 2007— y a la revaluación del euro, nohay congregación empresarial, en el ámbito del español, más poderosa que Prisa.
Atrás han quedado ya los días del reinado de la mexicana Televisa, que el año pasado facturó el equivalente a 2.8 mil millones de euros, que representa tres cuartas partes de la factura de Prisa.
Pero el grupo español se encuentra en una encrucijada, pues su mercado natural —España— ya no le basta para continuar su expansión, la que tiene que —necesariamente— abarcar todas las áreas del reinado de nuestra lengua común.
Es por esta razón que hace algunos días Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo Prisa, pidió al gobierno español que tome la iniciativa para coadyuvar a que las empresas ibéricas puedan invertir en los medios de comunicación de varios países de América Latina, según reportó El País, diario insignia de ese agrupamiento empresarial.
Las barreras se expresan, para el caso de México, en que de acuerdo con la Ley de Inversión Extranjera vigente, la prestación de los servicios de radiodifusión y otros de radio y televisión, distintos de televisión por cable, están reservados exclusivamente a sociedades mexicanas.
En el caso de la impresión y publicación de periódicos para circulación exclusiva en territorio nacional, el índice de inversión extranjera no puede ser mayor a 49 por ciento.
Pero el caso de México no es el único y es por ello que Prisa requiere los buenos oficios del reelecto jefe de gobierno hispano, José Luis Rodríguez Zapatero, para tratar de abrir las legislaciones proteccionistas de varios países de la región.
Lo que está en juego es un mercado común de productos mediáticos en español que puede valuarse en 58.7 mil millones de euros, de acuerdo con estimaciones de la casa de consultoría PricewaterhouseCoopers.
A esta cifra sería necesario, sin embargo, añadir el valor de los bienes y servicios mediáticos en español en Estados Unidos que, como se sabe, exhibe un rápido dinamismo.
Las batallas por el dominio de los medios en español seguirán librándose en el futuro y uno de los territorios
más importantes a conquistar será el mexicano, país en el que más de 100 millones de almas hablamos esa lengua.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en marzo 19, 2008
Su poder se encuentra cimentado en casi 5 millones de fotografías. Este tremendo arsenal de imágenes se distribuya en más de 100 países y se ha convertido en parte de nuestra vida cotidiana.
El valor bruto de su acervo de fotografías ronda los 344 millones de dólares y, de acuerdo con el diario español El Mundo, fue en parte construido con base en adquisiciones de pequeños bancos de imágenes en medio de un mercado fragmentado.
Ahora, las fotos que produce se distribuyen en más de 100 países, lo mismo para uso de las agencias de publicidad, empresas de medios de comunicación, empresas editoriales y para usos corporativos.
Año con año su acervo crece en más de medio millón de fotografías, aportadas tanto por profesionales como por personas que gustan de esta actividad.
En la actualidad se ha convertido también en una agencia, al grado que es la es la compañía fotográfica oficial del Comité Olímpico Internacional y acaba de lanzar, en la versión internet, un álbum con una selección de imágenes de 100 años del movimiento olímpico.
Su actividad se ha desarrollado a tal grado en la compra venta de imágenes que le ha permitido expandirse a nuevos servicios, como la provisión de videos y música que sirven de apoyo a diversas casas creadoras –entre otras, de publicidad—, en todo el mundo.
Con poco más de 10 años de existencia –fue fundada en 1995— Getty Images logró, durante el ejercicio fiscal de 2007, reportar ventasde 857.6 millones de dólares y convertirse en una de las empresas de distribución de imágenes más importantes del planeta.
La compañía fue fundada por Mark Getty, hijo del otrora poderoso magnate petrolero Paul Getty.
Ahora, Getty Images se ha puesto en el primer frente del mercado de las imágenes, superando a empresas como Corbis, con un archivo con más de 100 millones de fotografías. Presidida por Bill Gates, Corbis logró ingresar a su registradora251 millones de dólares en 2006, mientras que las ventas de Getty sumaron 806.6 millones de dólares. Por su parte, Júpiter Media –otra competidora—, logró ingresos por 135 millones de dólares ese mismo año.
Por si todo esto no bastara, la compañía aceptó una oferta de compra por parte del fondo de inversiones Hellman & Friedman que ronda los 2.4 mil millones de dólares pagaderos en efectivo.
Este fondo privado, por su parte, forma parte de la moderna elite financiera que gobierna cada día más empresas del plantea. Ha logrado levantar recursos que suman 16 mil millones de dólares que son invertidos en varias compañías.
Su brazo de inversión en empresas mediáticas se ha extendido al principal consorcio alemán editor de diarios y revistas, Axel Springer; al grupo Nielsen Company, especialista –entre otros— en la medición de audiencias, y al operador alemán de redes de televisión ProSiebenSat.1.
Más recientemente se dio el lujo de revender Doubleclick, una de las firmas más importantes de publicidad en línea, a Google, en 3 mil 100 millones de dólares.
Pero la compra de Getty Images es una demostración de que Hellman & Friedman comprende el verdadero poder que adquiere la imagen en el mundo contemporáneo y, particularmente, en la esfera de los negocios mediáticos.
Una parte de este texto fue publicado en Excélsior enl 12 de marzo de 2008.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en marzo 12, 2008
En medio de la recesión que vive la economía internacional, los grupos empresariales mediáticos avanzan en su incesante proceso de reorganización.
Tocó esta vez el turno al segmento de la música grabada, un mercado en que, cada año, se mueven alrededor de 40 mil millones de dólares y que está virtualmente dominado por un oligopolio formado por Universal, Warner Music, EMI y Sony BMG.
Las cuatro formaciones aludidas compiten día a día por el control del mercado mundial de la música grabada y confrontan a las diversas modalidades de piratería que carcomen amplias áreas de este mercado del entretenimiento.
Dentro de estas batallas, Universal Music Group —a la sazón filial de la poderosa compañía francesa Vivendi—, decidió comprar las acciones de Univision Music Group, la principal compañía de la llamada música latina en Estados Unidos y decidió pagar 153 millones de dólares para lograr el control de la empresa y de su catálogo que, entre otos, incluye a alrededor de 150 artistas como Marco Antonio Solís, Los Tigres del Norte, Los Temerarios, K-Paz de la Sierra, Banda El Recodo, Gloria Trevi y Olga Tañón, entre otros.
Pero ahora Universal, que es la principal comercializadora de música grabada en el mundo, con una factura anual de 4.9 mil millones de euros, refuerza su presencia y logra una posición privilegiada dentro de uno de los segmentos que registra mayor dinamismo en Estados Unidos. Tan sólo tómese en cuenta que las diferentes marcas discográficas de Univision concentran 39 por ciento del mercado de música latina en ese país y Puerto Rico.
Algunos de los sellos que ahora vende Univision, como Fonovisa, alguna vez pertenecieron a la empresa mexicana Televisa, empresa que enajenó estos activos hace años a la firma estadunidense.
Para Universal la llamada música latina no es algo nuevo. En su actual repertorio figuran cantantes como Juanes, Paulina Rubio, Enrique Iglesias y Pedro Fernández, además grupos como Café Tacvba y Molotov, por mencionar sólo algunos ejemplos.
Pero la adquisición puede significar un aliciente para Universal, que en los últimos cuatro años registra ventas estancadas en torno a 4.9 mil millones de dólares y que el año pasado sufrió una caída de su facturación equivalente 1.7 por ciento.
Universal mantendrá una alianza con Univision para promover el trabajo de los artistas de la discográfica en las redes de televisión abierta y de paga que opera la compañía estadunidense y que tienen un cobertura de 99 por ciento de los hogares que hablan español en Estados Unidos.
En los hechos se repite un modelo que ya desarrolló la alianza de Televisa y la inglesa EMI —EMI Televisa Music—, que tiene como objetivo el mercado de música en español y que aprovecha la enorme infraestructura de Televisa para promover al repertorio de los artistas de la empresa.
Por medio de esta operación, Universal refuerza su posición en el llamado mercado de la música latina, un segmento que extiende su influencia a lo largo de los países en donde se habla español, pero entre los que destacan —al menos por el número de consumidores y poder de compra— Estados Unidos y México.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en febrero 21, 2008
En los últimos días se siguieron acumulando noticias que indican un entorno más negativo para la economía internacional, el aparato productivo del país y, también, para los negocios mediáticos.
No se trata, desde luego, de una cascada de informaciones negativas, en buena medida porque las empresas y los gobiernos han aprendido a dosificar este tipo de noticias con el fin —supuesto— de no generar peores expectativas de las realmente existentes.
En esta ocasión tocó el turno a los resultados de Televisión Azteca, compañía que reportó un descenso de sus ventas anuales equivalente a cuatro por ciento.
En efecto, las ventas de la televisora han mostrado un comportamiento irregular en los últimos años, pero la sola mención de la caída del año pasado es ya una prueba adicional de la debilidad de la economía del país.
Por cierto, si se analiza la composición de los ingresos de la empresa se puede concluir que, mientras sus ventas en Estados Unidos, de su filial (Azteca América), y las exportaciones de programación reportan un aumento, las ventas de publicidad en el mercado interno registran una disminución.
Al mismo tiempo, algunos analistas, como los de la casa de bolsa Ixe —de acuerdos con reportes de Invertia.com, también han señalado que las compras anticipadas de los espacios publicitarios en los canales de Televisión Azteca han descendido.
Un dato adicional digno de tomarlo en cuenta: como se esperaba un fuerte gasto en la época navideña, los anunciantes no contrajeron la contratación de espacios para esa época, pero todo indica que en los primeros meses de 2008 las cosas serán diferentes.
Sin embargo, la televisión no ha sido la única víctima de la más lenta evolución de la economía.
El periodismo escrito también pasa por un momento de atonía, para decirlo de algún modo.
Es cierto, no se ha registrado un desplome de su actividad, mas los temores económicos han contribuido a que se mantengan los signos de estancamiento, un mal que le aqueja desde hace años.
Así, la venta de periódicos —siguiendo los datos del INEGI— aumentó 2.2%, medido en volumen, a lo largo de los primeros once meses del año, en relación con el mismo periodo de 2007.
Pero la facturación total es otra historia.
Los ingresos combinados por ventas de ejemplares, más la publicidad, reportaron un descenso de 1.2% —en términos reales— durante los primeros once meses del año.
No se puede descartar que la publicidad navideña haya contribuido a aminorar este descenso, pero de reportarse una nueva caída anual, sería la segunda en forma consecutiva.
Hasta el momento no existen indicios de que la situación económica del periodismo escrito pueda mejorar a lo largo de 2008, con lo que se crearía el peligro de un descenso en los ingresos por tercer año consecutivo.
Pese a los esfuerzos que cada día se realizan para que no aumente la incertidumbre, las malas nuevas económicas, los hechos, van configurando un panorama nada halagüeño.
Como nos hemos comprometido, La Rueda de la Fortuna seguirá de cerca estos acontecimientos, con el fin de informarlos a los lectores.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en febrero 14, 2008
Todo indica que el mercado de la televisión abierta en México está llegando a su punto máximo de expansión y, más específicamente, para Grupo Televisa.
En efecto, en días pasados, el presidente del consorcio mediático, Emilio Azcárraga Jean, advirtió que su grupo había alcanzado los límites de su expansión en el mercado mexicano.
Abundó señalando —de acuerdo con los reportes de prensa— que Televisa tiene una participación de 70 por ciento en el mercado de la televisión. Se refería a la televisión abierta, segmento que a su vez ha logrado penetrar en 98 por ciento de los telehogares.
Así, con ventas anuales que rondan los dos mil millones de dólares, Televisa ha alcanzado el máximo desarrollo en este segmento del mercado. Habría que mencionar, sin embargo, que el límite no sólo se alcanza debido al abrumador peso de la empresa en la televisión abierta, sino que también es consecuencia de importantes transformaciones en la forma en que se distribuyen y consumen las imágenes, lo cual también contribuye a acotar la expansión de lo que hasta ahora conocemos como televisión abierta.
Y es que la proliferación de la televisión de paga, de los reproductores caseros (videocaseteras o dvd) o móviles (celular o iPod) y el uso mismo de la computadora, entre otras opciones, está ejerciendo este ajuste en la forma en que consumimos las imágenes móviles.
Hasta 2006, los ingresos por publicidad en la televisión abierta oscilaron en alrededor de 2.6 mil millones de dólares —la cota más alta de la última década— y no parece existir motivo alguno para pensar que esa marca se superará.
¿De dónde sacará, entonces, dinero extra Televisa? Del exterior.
Hasta ahora los ingresos que obtiene la televisora por ventas realizadas en otros países representan 11.6 por ciento de su facturación anual y suman un promedio de 400 millones de dólares al año.
El agotamiento del mercado interno de la televisión abierta, su principal fuente de efectivo, ha llevado a que, paulatinamente, Televisa haya abierto sus negocios en el extranjero.
Ahora, por ejemplo, licencia su programación a Univision —para el creciente mercado de televisión en español en EU—; vende programas y canales completos a las televisoras de más de 60 países; es accionista de la cadena de televisión española La Sexta; ha ampliado su sistema de televisión satelital a Centroamérica y el Caribe; edita y vende revistas en varios países de América Latina, y hasta está tratando de internacionalizar sus equipos de futbol.
Televisa también ha luchado por tener una mayor participación en el mercado de la televisión en español en la Unión Americana, aunque su incursión ha estado limitada por las leyes de ese país y ahora incluso ha transcendido su intención de licitar la adjudicación de un canal privado en Colombia.
No sería la primera incursión del negocio en la producción directa en países de América Latina, pues en los años 90 se estableció en la televisión peruana y en la chilena inversiones de las que, a la postre, se deshizo.
Pero habiendo alcanzado el tope de su expansión en México, todo indica que Televisa jugará todas sus fichas por conquistar porciones mayoritarias del mercado de televisión en español, tanto en Estados Unidos como en España y América Latina sin descuidar, por supuesto, la posición de privilegio que mantiene en México.
Escrito por: Francisco Vidal Bonifaz en febrero 14, 2008
Al parecer, la oferta realizada por Microsoft para adquirir a Yahoo! en 44.6 mil millones de dólares, se convertirá en el primer disparo de una batalla por conseguir el control de una de las empresas más exitosas dentro del rubro de los negocios en la red.
La oferta de Microsoft —no solicitada por Yahoo! y en esa misma medida clasificada como “hostil”— tiene varios propósitos: apuntalar sus alicaídos negocios en la red (su división online services business, por su nombre en inglés), balancear su portafolio de inversiones y de ingresos y, de paso, propinarle un golpe al actual rey de los negocios en línea: Google.
Un propósito adicional es contribuir a mejorar el balance de Microsoft, pues precisamente su división de servicios de internet registra dos años consecutivos de resultados negativos.
Tan sólo durante el ejercicio 2007, las pérdidas operativas sumaron 732 millones de dólares y sus ingresos apenas representaron 4.8 por ciento de la facturación total. Además la jugada de Microsoft tiene otro objetivo estratégico: adelantarse a los grandes o medianos tiburones de la economía digital que rutinariamente están buscando presas.
Días después de conocerse el propósito de la empresa de Bill Gates, se supo que Google ya había tenido algún acercamiento con su rival en busca de algún acuerdo, iniciativa que ahora renace ante la propuesta de Microsoft.
Después de la jugada de Microsoft y del rápido movimiento de Google, Yahoo! ha comenzado a mover sus piezas. En primer lugar pidió tiempo para analizar la millonaria propuesta de compra, pero también se especula la posibilidad de que
pida otras ofertas a empresas como News Corp. —que opera la red social MySpace— y Comcast Corp., la segunda operadora del servicio de televisión por cable en Estados Unidos.
Algunos reportes también han incluido entre los posible interesados en la compra de Yahoo! a Viacom, una empresa de medios que entre otros opera los populares canales de televisión de paga MTV y la General Electric por conducto de su división de medios: NBC Universal.
Hasta ahora sólo News Corp. ha señalado que no presentará oferta alguna. Yahoo! es, de esta manera, un manjar apetecible que se convierte en la puerta de entrada al promisorio mercado de la publicidad en línea que, el año pasado, alcanzó un valor de 40 mil millones de dólares y en el que Google es un líder indiscutido.
Pese a todo, la compañía, que tuvo su origen en el popular directorio de sitios de internet, no atraviesa por su mejor momento, al grado de que hace algunos días había anunciado el despido de mil empleados (siete por ciento de su plantilla) y anticipado las dificultades que enfrentaría durante este año recesivo.
Sin embargo, la inesperada oferta ha inyectado de nuevos bríos a Yahoo!, al grado que su acción ha subido de precio de forma exponencial en bolsa de valores —52.9 por ciento en las dos sesiones posteriores al anuncio de la oferta— y que algunos de sus ejecutivos, según versiones de medios de comunicación, están considerando que el ofrecimiento de Gates no valora del todo el potencial de Yahoo!
La disputa apenas ha comenzado y seremos testigos de lo que a la postre podrá convertirse en una de las batallas de negocios más intensas de los últimos años, sobre todo si son varias las empresas que están dispuestas a pelear para cantar ¡yahoo! al final de la contienda.